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Peregrinación de Querétaro al Tepeyac

Peregrinación de Querétaro al Tepeyac

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La Peregrinación de Querétaro al Tepeyac es la más antigua y mejor organizada de México y también la más numerosa. En la etapa de Santiago de Querétaro al Tepeyac (el cerro en donde se apareció la Virgen de Guadalupe en 1531) los peregrinos recorren más de 200 km, pero una parte de la peregrinación inicia más lejos: en la Sierra Gorda de Querétaro, en la comunidad de Neblinas, municipio de Landa de Matamoros. Muchas peregrinas y peregrinos de los Estados de Guanajuato, Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro inician aquí su peregrinación haciendo un recorrido de más de 400 km.

Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro

Conforme van bajando de la Sierra y pasando por diferentes comunidades se van uniendo más peregrinos al contingente, hasta que en la ciudad de San Juan del Río se reúnen los que vienen de la Sierra Gorda con la columna principal que viene de Santiago de Querétaro. Las mujeres comienzan un día antes que los hombres debido a que sus jornadas son más cortas.

Misa de Envío. Santiago de Querétaro. Foto: Diócesis de Querétaro
Misa de Envío. Santiago de Querétaro. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac Misa de Envío Foto: Diócesis de Querétaro

La Peregrinación de Querétaro al Tepeyac para visitar a Nuestra Señora de Guadalupe fue iniciada el 8 de septiembre de 1886 por el señor obispo de Querétaro Monseñor D. Rafael Sabás Camacho y García. Al principio peregrinaron únicamente los hombres a pie, pero a partir de 1959 las mujeres comenzaron su peregrinación y desde 1982 peregrinan también en bicicleta. Se organiza en tres columnas: columna de hombres, de mujeres y de ciclistas, cada una con su director espiritual y su equipo coordinador. Las columnas se organizan por decanatos, parroquias y grupos, cada uno con su estandarte. Son alrededor de 60,000 peregrinos más todas las personas que ayudan en la logística, seguridad, limpieza, liturgia, alimentación y hospedaje, coordinandose con las autoridades municipales, estatales y federales.

Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro

Atravesando la Sierra, caminando a pleno sol, a veces en la lluvia, pero siempre alegres, sabiendo que se acercan a ver a su madre, la «Morenita del Tepeyac» como la llamaba San Juan Pablo II, los peregrinos van dando testimonio por el camino. Durante el trayecto todas las comunidades y parroquias apoyan a los peregrinos con alimentación y hospedaje.

Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro
Peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Foto: Diócesis de Querétaro

Les toma 16 días a los que salen desde Neblinas y 8 días a los que salen desde Querétaro (a los hombres un día menos).  Las fechas de salida de cada columna se coordinan de tal manera que todos lleguen el mismo día a la Basílica de Guadalupe, (en el cerro del Tepeyac, en la ciudad de México).

Y allí a los pies de la Guadalupana, 60,000 mil peregrinos y sus familias, que llegan ese día a recibirlos en la Basílica, agradecen o imploran favores a la Virgencita. Pues todos los mexicanos recordamos y confiamos en las palabras que ella en este mismo lugar nos dijo:

Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi  amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre; a ti, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mí confíen; oír allí sus lamentos, y remediar todas sus miserias, penas y dolores.

Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester?

 

 

Fuentes:

 

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